Se acerca Halloween , y aunque en nuestro país no es festividad nacional, si que toma cada vez más importancia y sobre todo para los más pequeños, por eso me gustaría daros algún consejo sobre cómo evitar excesos ese día, y además aprovechar esta tradición made in USA para hablaros de uno de los productos estrella del otoño, la calabaza. Y ya puestos, sobre los boniatos y las castañas, otros dos productos muy versátiles de temporada.
La noche de Halloween es conocida no solo por los disfraces y las historias de terror, sino por su famoso “truco o trato”, cuyo objetivo es recaudar el mayor número de golosinas y dulces para sufrir una dulce sobredosis de azúcar y no morir en el intento… en otras palabras, y de forma irónica…“llenarte de calorías vacías”, ya que los dulces, y sobre todo las golosinas, tienen un valor nutritivo casi nulo. Están constituidas básicamente por azúcares simples (fructosa, glucosa y sacarosa) de rápida asimilación, aditivos y colorantes artificiales para obtener los llamativos colores… y no poder resistirte a ellas. Por lo tanto, las golosinas no tienen ninguna ventaja para el organismo, o lo que es lo mismo, no aportan nutrientes interesantes a nuestro cuerpo, de ahí que no sea recomendable su consumo, ya que si se comen con frecuencia puede generar obesidad y caries. Así que mejor buscar un sustitutivo más saludable, como las frutas, que aparte de aportar color y dulzor, aportan un montón de vitaminas, y si se combinan con frutos secos mejor. De ésta forma no te llevaras sorpresas ni con la báscula, ni con la factura del dentista.
Pero si por algo también es conocida esta festividad es por la decoración, y sobre todo por las calabazas. Pero este año os propongo una idea, en vez de decorarlas, comerlas. La calabaza posee un bajo aporte de calorías, y un alto contenido en agua y en fibra que las hacen ideales, precisamente, no sólo para aquellas personas que sigan una dieta de adelgazamiento, sino para los que sufren de retención de líquidos o de estreñimiento. Aporta vitaminas antioxidantes A, E y C, además de magnesio, calcio, potasio, fósforo y hierro. Tiene un efecto diurético, pudiendo ser utilizada en casos de trastornos urinarios. Además, es una buena fuente de fibra, que además de digestiva produce saciedad, y también ayuda a regular el nivel de glucosa en la sangre. Así que si éste año te dan calabazas… aprovéchalas!! y prepara esta rica receta de nuestras amigas. Margot «Crema de Calabaza con huevo poché y arena de ibérico» y algo más dulce de Silvia del Blog ChupChup. «Cake de Calabaza«.
Otro de los alimentos del que debes aprovecharte en otoño es de Boniato, tubérculo similar a la patata, pero con un sabor dulce, es rico en potasio, en betacarotenos y en hidratos de carbono. Gracias a su contenido en betacarotenos, vitamina A, ayuda a cuidar la piel, la vista y el sistema inmunitario. Además aporta ácido fólico, vitamina muy importante sobretodo en embarazadas. En cremas, frito, cocido o hervido, o mejor al horno, posee una gran versatilidad culinaria para disfrutar de su dulce sabor.
Pero el otoño no solo se viste de naranja, sino que hay otros superalimentos que dejan un buen sabor de boca en ésta época, como las castañas. De los frutos secos, se considera uno de los que aporta menos calorías. Es rico en nutrientes, aportando sobretodo hidratos de carbono y fibra, así como vitaminas del grupo B, ideal para reducir la apatía y melancolía otoñal. Por su alto contenido en fibra se convierten en unos alimentos adecuados contra el estreñimiento. Además, son útiles en dietas de adelgazamiento porque ejercen un efecto claramente saciante. Son una buena fuente de minerales, entre los que destacamos el magnesio, potasio, hierro y fósforo, y según algunos estudios se les atribuyen propiedades tanto antiinflamatorias como vasculares. Cocida, cruda, pero sobretodo asada, ¿quién puede resistirse al olor de las castañas asadas o al encanto de las famosas “castañeras”?
Así que ya sabéis, éste otoño poner color y sabor en vuestro platos. Y en Halloween, ya sabéis el truco, menos chuches y más fruta, ¿hay trato?